Hace un mes aproximadamente, presenté un cuadro de amigdalitis bacteriana caracterizado por las amígdalas rojas e inflamadas, los típicos parches o recubrimientos blancos o amarillos en las amígdalas, pero dado que recién comenzaba no presenté ni dolor de garganta ni nada por el estilo, solamente un leve picor.

Buscando auxilio profesional

Debido a que no quería llegar a experimentar fiebre encontré que lo mejor era ir de inmediato al médico e hice las consultas de rigor a mi compañía de seguro y me dijeron que la consulta no tendría costo, pues lo cubría la póliza. Ellos me informaron, amablemente que lo más cercano para atenderme sería una clínica en convenio a unos 15 minutos de mi domicilio, hasta ahí todo genial.

Me dirigí hasta el lugar indicado, estacioné mi camioneta, di inicio al protocolo acostumbrado de lavarse las manos, ponerse la mascarilla, etc. etc. En la recepción de la clínica me recibió una persona cubierta de pies a cabeza y provista con el termómetro digital, me midió la temperatura y registre 36.0, lo mismo que en casa antes de salir.  Luego de eso, la recepcionista me preguntó los síntomas y me informó que para que me viera el médico de guardia debía aplicarse el protocolo Covid-19 consistente en 2 personas atendiéndote, entre ellas el médico de guardia, y una enfermera; sin embargo, existía un pequeño pero que era pagar un adicional el cual no estaba cubierto por el seguro y correspondía al uso de material descartable.

Material descartable con margen de ganancia

Yo comprendí que tal material correspondía a un delantal plástico, la mascarilla, la protección adicional para todo el rostro, los guantes, etc. etc. Si bien es cierto el adicional era relativamente bajo, unos cincuenta dólares, me pareció genial el modelo de negocio implantado por las clínicas privadas: cualquier paciente que llegue con síntomas levemente cercanos al Covid-19, sin importar lo que es, se ve obligado a pagar por material en teoría descartable, incluso si vas por alergia, incluso en ese caso lo pre-diagnostican como Covid-19, total ante una necesidad uno no se va a negar a que le cobren. Lo curioso del caso es que ignoro el destino de dicho material después de mi consulta y me dio la impresión de que jamás la médica y la enfermera se cambiaron y tiraron el descartable, es más, antes y después entre como cualquier mortal y caminé por los pasillos diseminando el mortal supuesto Covid-19.  El lector podrá juzgar.

Amoxicilina y Ácido Clavulánico

Durante la entrevista la médica que me entrevistó y que me hiso abrir la boca para ver mis “recubrimientos amarillos”, y la enfermera que midió mi presión arterial, fueron bastante amables, pero tuve que sugerirle yo mismo a la médica que me recetara Amoxicilina y Ácido Clavulánico, que para estos casos de amigdalitis bacteriana hace maravillas.

Posible Covid-19 a la vista

Acto seguido le pregunté si podría tener Covid-19, y ella gentilmente me dijo que cualquier síntoma de las vías respiratoria se toma como Covid-19. Me quedé pensando y le dije, bueno, me pondré a hacer la cuarentena de 14 días…  Sí, me respondió ella, pero en caso de fiebre, dolores musculares, tos severa, y un largo etcétera acuda al médico, ya que dado que Usted es un paciente de alto riesgo debe tratarse con mucha celeridad en caso de presentar más síntomas (efectivamente, soy hipertenso controlado y diabético b controlado).

Farmacias que no venden la receta

Me retiré del lugar, me dirigía a la farmacia más cercana, y el primer problema de la compra: dado que la médica puso en su receta el nombre comercial de un medicamento que contenía Amoxicilina y Ácido Clavulánico y en la mayoría de las farmacias del mercado no había, tuve que ir a otra, a otra y a otra farmacia, hasta que, por misericordia, una mujer de mi edad solidarizó con mi caso y me vendió un medicamente genérico.

Moraleja del caso

Si presentas síntomas de algo similar a los del Covid-19, pero ya sabes que no es Covid-19, te sugiero que te asegures cuanto extra te va a salir la consulta, si yo hubiera hecho eso, habría ido directamente al hospital Bautista y, aun cuando mi super seguro no tiene convenio con ellos, la consulta con material descartable incluido habría salido por mucho menos, además en su farmacia habría conseguido un descuento y me habría ahorrado los malos ratos del momento.

Autor:  Marcelo C. Olivier

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